Hablando frente a salones

Bueno, creo que poco a poco le estoy cogiendo el piso a la vida en Sevilla.  Ayer cumplimos una semana en nuestro apartamento.  Por la mañana, Don Emiliano, el dueño del piso, fue con un técnico a cambiar el calentador, ya que estaba dando problemas.  No saben lo que es bañarse con agua fría casi congelada…uno se queda sin respiración.  Pero yo no soy ningún puerco, asi que había que hacerlo.  Pero gracias a Dios, ya tenemos agua fría.  Don Emiliano es un señor bien agradable, de las personas más simpáticas que he conocido en Sevilla.  En verdad me sigo sorprendiendo por la amabilidad de estas personas, se parecen un montón a los puertorriqueños.

 Ah, se me había olvidado contarles que el lunes hablé por primera vez frente a un salón, en la clase de Opinión Pública.  Casualmente, es la clase que cojo que más llena está.  El trabajo consistía en analizar una noticia en cuanto a la Opinión Pública, y discutirlo en clase.  El trabajo lo hice con Carlitos y Jorge, y fuí yo el que hable.  La profesora es muy buena, ya sabe que somos de Puerto Rico.  Es una persona encantadora.  Cuando me tocó hablar, lo hice muy bien, ni siquiera nos preguntó más cosas como hizo a los otros grupos.  Tengo que aceptar que la presión me subió un poco, pero todo salió muy bien.

 Hoy, fue mi clase de Innovación Tecnológica en Periodismo, una clase de maestría que estoy tomando.  Luego de ver imágenes de cosas nuevas en la tecnología, el profesor nos pidió la opinión.  En verdad somos como ocho en el grupo, y nadie quería hablar.  Entonces señaló…a donde mí.  Le dije que todos estos avances eran una espada de doble filo, ya que a pesar de que puede haber más taller para los estudiantes de periodismo, también significa que cualquier puede ejercer el periodismo por medio de blogs o videos por internet.  Al parecer le gustó la respuesta, pero no está de acuerdo con que cualquiera puede ser periodista, y habló otros diez minutos sobre eso.

Bueno, como dije en la primera oración, creo que le estoy cogiendo el truco a la facultad y a la vida aquí.  Ayer me fuí con Carlitos y Jorge, solos por primera vez desde la primera noche, a dar una vuelta por el Centro y a La Carbonería, una barra con shows de Flamenco.  La pasamos muy bien, aunque descubrimos que tenemos que aprender a hablar italiano, por la calidad de italianas que hay en la ciudad.

Bueno, hasta luego que tengo hambre.

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