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Otro enfrentamiento

Hoy tuve mi tercer enfrentamiento con un profesor español, esta vez en la clase de Periodismo de Viajes.  Para que sepan, esa clase me ha dado mucho dolor de cabeza.   

La clase consiste en hacer una publicación de viajes durante el semestre en grupo.  La otra opción que te da el profesor es solamente hacer la parte teórica, lo que significa solo asistir a la clase teórica de una hora y coger un examen a final de curso.  En España, las clases son dos veces a la semana, un día una sección de dos horas y otro día una hora.  Como quiera, las secciones de dos horas siempre se acaban cuando la clase cumple la hora y media.  No se por qué. 

Nada, los grupos de la clase se dividieron entre sí, pero como yo no conocía a nadie, y ese día Jorge estaba enfermo, pues hice amistad con una colombiana, Silvia, y pues decidimos hacer el proyecto juntos.  Sin embargo, el profesor nos dijo que el grupo tenía que ser de cinco o más.   

La clase en que finalmente dividieron los grupos finales, tuve que faltar porque ese día fueron a cambiar el calentador de nuestro apartamento, ya que estaba dando problemas.  Jorge fue a la clase, y cuando regresó me dijo que dividieron los grupos.  Yo no fui, así que estaba sin grupo.  Empecé a contemplar la posibilidad de hacer solamente la parte teórica del curso, pero me dije a mi mismo que tenía que hacer todo lo posible por entrar a un grupo para conocer más gente y así tener una clase más dinámica.  

Pues ayer fue la parte teórica de la clase.  Una vez acabó, Jorge me presentó a su grupo, en el cual también estaba Silvia.  Me presenté, y no tuvieron problemas con que me uniera a ellos.  Entonces fui al profesor a preguntarle si me podía unir al grupo 3. 

“Ya yo no estoy aceptando gente en los grupos porque ya llevan varias semanas trabajando”, me dijo.  Quería hundirme…le expliqué que ya yo conocía a varios de ellos.  Entonces accedió a que me uniera a ellos por ahora, pero que no me prometía nada. 

Hoy llegamos a la clase, y me di cuenta de algo peor.  El máximo de miembros por grupo era de ocho, y conmigo eran nueve.  El profesor dijo que los grupos se reunieran, en lo que el iba grupo por grupo.  Cuando llega a donde nosotros, nos cuenta y ve que somos nueve.  Entonces pregunta quien era el de nuevo ingreso, y alcé la mano.  “Ah sí, me habías comentado ayer.  ¿El grupo no tiene ningún problema con esto, y estás al día en todos los trabajos?”.  Asentí. 

“Entonces yo tengo una bronca con usted”, me dijo.  “¿Por qué tengo que dejarlo entrar en este grupo después de cuatro semanas?”.  Le respondí, tranquilamente, que inicialmente yo estaba en el grupo con Jorge y Silvia, pero que él había dicho que teníamos que unirnos a otro grupo porque éramos pocos.  Pero que el día que se unieron, yo no asistí a clase.  “Vale”, me dijo.  Me preguntó mi nombre y me apuntó en el grupo.  Por primera vez en una semana, mi cabeza estaba libre de preocupaciones.  

Hablando frente a salones

Bueno, creo que poco a poco le estoy cogiendo el piso a la vida en Sevilla.  Ayer cumplimos una semana en nuestro apartamento.  Por la mañana, Don Emiliano, el dueño del piso, fue con un técnico a cambiar el calentador, ya que estaba dando problemas.  No saben lo que es bañarse con agua fría casi congelada…uno se queda sin respiración.  Pero yo no soy ningún puerco, asi que había que hacerlo.  Pero gracias a Dios, ya tenemos agua fría.  Don Emiliano es un señor bien agradable, de las personas más simpáticas que he conocido en Sevilla.  En verdad me sigo sorprendiendo por la amabilidad de estas personas, se parecen un montón a los puertorriqueños.

 Ah, se me había olvidado contarles que el lunes hablé por primera vez frente a un salón, en la clase de Opinión Pública.  Casualmente, es la clase que cojo que más llena está.  El trabajo consistía en analizar una noticia en cuanto a la Opinión Pública, y discutirlo en clase.  El trabajo lo hice con Carlitos y Jorge, y fuí yo el que hable.  La profesora es muy buena, ya sabe que somos de Puerto Rico.  Es una persona encantadora.  Cuando me tocó hablar, lo hice muy bien, ni siquiera nos preguntó más cosas como hizo a los otros grupos.  Tengo que aceptar que la presión me subió un poco, pero todo salió muy bien.

 Hoy, fue mi clase de Innovación Tecnológica en Periodismo, una clase de maestría que estoy tomando.  Luego de ver imágenes de cosas nuevas en la tecnología, el profesor nos pidió la opinión.  En verdad somos como ocho en el grupo, y nadie quería hablar.  Entonces señaló…a donde mí.  Le dije que todos estos avances eran una espada de doble filo, ya que a pesar de que puede haber más taller para los estudiantes de periodismo, también significa que cualquier puede ejercer el periodismo por medio de blogs o videos por internet.  Al parecer le gustó la respuesta, pero no está de acuerdo con que cualquiera puede ser periodista, y habló otros diez minutos sobre eso.

Bueno, como dije en la primera oración, creo que le estoy cogiendo el truco a la facultad y a la vida aquí.  Ayer me fuí con Carlitos y Jorge, solos por primera vez desde la primera noche, a dar una vuelta por el Centro y a La Carbonería, una barra con shows de Flamenco.  La pasamos muy bien, aunque descubrimos que tenemos que aprender a hablar italiano, por la calidad de italianas que hay en la ciudad.

Bueno, hasta luego que tengo hambre.

Una semana

(Lo escribí el pasado sábado)

Ahora mismo son las 12:50 de la madrugada del sábado, 17 de febrero.  Me encuentro en el piso de Valerie, ya que nuestras noches en el Hotel Londres terminaron, y no tenían más noches para rentarnos. 

Sin embargo, nos trataron súper bien en el Hotel Londres.  El hotel era corrido por dos señores mayores, que siempre estaban pendientes a todos.  Había alguien en la recepción las 24 horas.  En verdad a veces me daba pena, porque nosotros llegábamos a las 3, 4 o 5 de la mañana, y el pobre Don Juan allí estaba viendo televisión esperando a que nosotros llegáramos, debido a que ellos siempre se quedaban con la llave al nosotros salir.  Y en vez de estar molesto, nos recibía con una sonrisa y nos preguntaba sobre nuestra noche.   

En verdad me fascino mi semana viviendo en el Centro de Sevilla, ya que esa es la parte histórica de la ciudad.  Es como el Viejo San Juan, pero mucho más grande.  Las calles están llenas de vida, de gente caminando, gente tocando instrumentos, bien pintoresco.   

Hoy pues nos despedimos de Don Juan, que nos pidió que si lo veíamos por ahí lo saludáramos ya que lo más probable el no se iba acordar.  Cuando fuimos a desayunar a nuestro sitio predilecto, Picatoste, una de las meseras nos preguntó de donde éramos.  Cuando le dijimos Puerto Rico, se alegró y nos contó que era de Perú, y rápido la que estaba a su lado dijo que era de Ecuador.  Cuando nos fuimos, nos dio un efusivo saludo, mostrando que la hermandad latina llega a cualquier lado. 

Luego de pasar el día en la Facultad de Comunicación buscando los horarios de las clases, fui con Carlitos a separar una habitación en el albergue estudiantil de Sevilla, para quedarnos allí en lo que nos preparan nuestro piso.  Fuimos, separamos rápido, asi que tenemos cama esos días.  Espero que sea otra tremenda experiencia, ya que tres de las puertorriqueñas, Viola, Viviana y Marita, estuvieron allí y les gustó mucho.  Espero poder conocer más jóvenes de otros países. 

Después de separar el albergue, fui con Carlitos a comer unos bocadillos y tapas a un sitio cerca del albergue.  Ahí le comentaba a Carlitos que la comida en España, por lo menos fuera de casa, es mucho mejor que en Puerto Rico.  En ese sitio, te vendían los bocadillos (pequeños sándwiches) a un solo euro, y las tapas a 2.50.  Yo me comí un bocadillo de atún con papas, unas tapas de calamares fritos con lechuga y una coca cola por menos de 5 euros, no me acuerdo ahora bien a cuanto fue.  Sin embargo, tu vas a una panadería, y te cobran 7-8 dólares por un sándwich de atún con refresco.  Por eso es que las personas en Puerto Rico dependen tanto del fase food.  Allí, una vez más, salió a relucir la amabilidad de los sevillanos, cuando el mesero se puso a conversar con nosotros, de donde éramos y donde estudiamos, y de hecho, Carlitos le pidió pan y él se lo dio gratis.  Nos dijo que tenía una amiga que estudiaba periodismo, y que se volvíamos a pasar por allí y ella estaba, nos la iba a presentar.   

Bueno, luego fuimos a visitar a otra de las muchachas, Yadira y su prima, al piso de ellas donde nos cocinaron.  La comida estaba muy buena, y siempre viene comer arroz con habichuelas.  Una vez más, nos perdimos y corrimos como locos por las calles, pero es parte de la experiencia. 

Y pues nada, aquí estoy en la sala de Valerie, en verdad le agradezco a ella y a Ishaa el favor que nos hicieron de dejarnos dormir aquí esta noche, con apenas una semana de conocernos.  Jorge anda cantando con los de la Tuna de la Facultad de Derecho, ya veremos cuando y como llega.  Mientras, llamismo nos acostaremos para mañana levantarnos e irnos al Carnaval de Cádiz.  Las muchachas están buscando información porque en verdad no sabemos de qué es, pero sí sabemos que es de los mejores festivales de España en el año.  Así que ya les contaré.  Bueno, saludos desde el barrio La Macarena aquí en Sevilla, ya me está entrando el sueño y creo que no voy a dormir en el fin de semana.  Que mal me va.  ¡Olé!