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Cosas de por acá

Escrito el miércoles 30 de mayo de 2007. 

Primero que nada, les quiero pedir disculpas a todos aquellos que han estado pendientes a este blog para seguir mi experiencia de intercambio en Sevilla.  Resulta ser que la conexión wireless 24 horas de la Facultad de Empresariales de la cual dependía ha sido cortada, asi que me veo desconectado del mundo cibernético.  Además de que todavía estamos esperando para que nos instalen el Internet en el apartamento. 

Así las cosas, solo me puedo conectar en mi facultad y desde una computadora que no es la mía. Pero la razón primordial es que estas semanas han sido intensas.  Muchas experiencias buenas, tratando de vivir Sevilla al máximo.  Una de las más memorables que recordaré por el resto de mi vida es que el pasado 16 de mayo el Sevilla Fútbol Club ganó su segundo campeonato europeo corrido, cuando se proclamaron campeones de la Copa de la United European Football Association (UEFA).  La ciudad explotó en júbilo y allí estaba yo para celebrarlo. 

Desde que llegué a Sevilla le he cogido un cariño al equipo, y se engrandeció cuando me mudé a Nervión, barrio hogar del Sevilla FC.  Todos los días camino frente al estadio Ramón Sánchez Pizjuán camino a la parada de bus.  Y aquí estoy, viviendo una temporada histórica del Sevilla FC, año en el cual en mi presencia se han coronado campeones de la UEFA por segundo año corrido, están clasificados para la final de la Copa del Rey el 23 de junio ante Getafe, y están a dos puntos del campeonato de Liga española.  Estadísticamente, son el mejor equipo de Europa.  La experiencia de mi vida para un fanático del deporte como yo. 

Durante estas semanas he recibido varias visitas de amistades viejas y nuevas a Sevilla, y orgullosamente les enseño mi hogar temporero como si fuera el hogar de mi vida.  Todos salen encantados con la ciudad. Y este fin de semana pasado, llegó mi hermano Luis con su amigo Thomás para visitarme por diez días.  En verdad ha sido tremenda experiencia para nosotros, y sé que el se lo está disfrutando.  De viernes a sábado estuvimos en Madrid, y luego me los traje para Sevilla.  Han visto toda la ciudad, y hasta estuvieron presentes en el partido el domingo en el cual Sevilla FC derrotó a Real Zaragoza 3-1. Mañana vamos para Málaga a pasar el día, para que vayan a la playa y al Castillo de Gibralfaro. 

El jueves, volamos a París hasta el lunes, y el miércoles se regresan a San Juan.  Tremendos diez días. Bueno, lo más probable cuando publique esto ya habré regresado de París, pero es que estoy aprovechando estos minutitos para escribirles a ustedes.  Quiero que sepan que estoy de maravilla, Sevilla cada vez me gusta más, y ya estoy tratando de ingeniar una manera para venirme a vivir a Sevilla en algún momento de mi vida.  Ya veremos que trae la marea. 

Ah, y regreso el 8 de agosto a San Juan.

Feria de Sevilla

Poco había escuchado de la Feria de Sevilla antes que llegara a esta ciudad.  Según se acercaba la última semana de abril, más aprendía yo sobre este evento. 

Muchas personas me aconsejaron.  Unos me decían que la feria no era la gran cosa, porque se tenía que conocer muchos sevillanos para poder así entrar a las casetas.  Otros me decían que debía ir en la semana y no en el viernes, sábado o domingo, porque allí era que se llenaba la ciudad de turistas y la experiencia no era la misma.  Escuché a todos, y esa misma noche que llegué del norte de España, me fui a visitar la Feria.   

Estuve en el ella miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.  Durante esta semana, es que la personalidad de los sevillanos sale a relucir en todo su esplendor.  La Feria consta de un terreno donde se ubican cientos de casetas, dentro de las cuales los sevillanos bailan, comen y beben desde las 2:00 de la tarde hasta la 6:00 de la mañana.  Pero claro, no todo el mundo puede entrar a todas las casetas, ya que casi el 95% son privadas, pertenecientes a familias, empresas, grupos, hermandades, entre otros.  Los que son nuevos para la ciudad, pues tienen la opción de entrar a las varias casetas públicas ofrecidas por el ayuntamiento y partidos políticos.  Claro, el ambiente no es el mismo, pero resuelve. 

Durante esta semana recibí la segunda visita de un grupo grande de puertorriqueños a mi apartamento, más de 12 personas se quedaron en mi piso durante esos días.  Pero claro, donde hay mucho boricua siempre se pasa bien.  Tuvimos la suerte de que una de las muchachas tenía una amistad en Sevilla, y ella tenía caseta.  Así la noche del jueves la pasamos dentro de una caseta privada.   

Ya la noche del viernes se empezaba a notar la diferencia entre las noches de semana y la de los fines de semana.  La feria estaba más llena, y se notaba la presencia de mucho extranjero.  Y es que resulta que en el fin de semana de Feria, son muchos los sevillanos que aprovechan a viajar e irse de la ciudad, huyéndole a la invasión de extranjeros que llena la Feria.  La presencia de gente fuera de Sevilla podría haber llevado a más problemas y peleas, pero noté cierta tranquilidad.  Y los noticieros locales confirmaron mi pensamiento cuando dijeron que hubo una rebaja en accidentes.   

Pero díganme ustedes, ¿Qué mejor que comer, bailar y beber?  El ambiente es uno festivo todo el tiempo, gente en las calles bailando, las mujeres con sus trajes de sevillana se veían todas preciosas…en verdad era como dar un viaje al tiempo y estar en Sevilla hace 100 años.  Durante el día, las calles estaban llenas de carrozas, caballos, música por todos lados…y exactamente eso fue lo también me recomendaron: visita la Feria durante el día porque es distinto.   

Aparte de las casetas, también estaba el área para las machinas o como dirían acá, Parque de Atracciones.  Si han ido a la Feria 2000 en el estacionamiento del Hiram Bithorn en San Juan, pues tienen una idea.  ¡Hasta la música era la misma!  Don Omar, Tego Calderón, entre otros, era lo que sonaba en todas las bocinas de las machinas.  Me sentí de nuevo en el Bithorn.  ¡Hasta donde ha llegado el reggaeton de Puerto Rico!  

Si alguna vez visitan la Feria de Sevilla, les recomiendo que vean todos sus aspectos: durante el día, durante la noche, y los fines de semana.  Cada periodo de tiempo tiene su peculiaridad.   

Bueno, se acabó la Feria y ahora reina la tranquilidad en Sevilla.  Será hasta mañana jueves, porque el Sevilla FC juega en las semifinales de la UEFA.  Si ganan, la ciudad se volverá a volcar, ¡y allí estaré yo para celebrarlo!

Barcelona

He viajado muy poco en mi vida.  Afuera de Puerto Rico, sólo había visitado Washington DC, Orlando y Tampa antes de embarcarme al Viejo Mundo.  Así que en verdad, no había visto mucho.  Mi primer encuentro con una mega ciudad fue en Valencia, y luego Madrid.   

Entonces, llegué a Barcelona.  Sin duda, la mejor ciudad que he visitado.  Y cuando me refiero a ciudad, lo digo comparándola a otras grandes ciudades como Madrid y Valencia, no a Sevilla, que en cuanto a infraestructura y economía, no es comparable con sus tres hermanas mayores.  Sevilla es otra experiencia totalmente distinta. 

La diferencia entre Madrid y Barcelona es una bien grande.  Empecemos por la arquitectura, ya que la obra de Gaudí en Barcelona es una que sobresale con sus curiosos diseños de edificios que le dan un toque distinto.  También, me gustó mucho más de Barcelona los espacios públicos que ofrece.  Basta con tomar un paseo por La Rambla, la enorme plaza pública lineal que va desde la Plaza Cataluña hasta los puertos.  Allí se encuentra de todo tipo de personas, restaurantes y distintas tiendas la bordean, dándole un colorido único. 

Nuestra estadía fue en el Albergue Juvenil Mar de Deu, localizado en las afueras del centro de la ciudad.  Me gustó mucho quedarme allí, el sitio era muy grande, limpio, y estaba lleno de gente de todos sitios.  Los cuartos tenían 12 camas, así que compartimos con otras personas.  El único inconveniente, aunque terminó ayudándonos mucho, es que teníamos que estar fuera del cuarto a las 10 de la mañana.  Pero si lo miras del lado positivo, eso nos obligaba a salir temprano del albergue y así aprovechar el día. 

Y fue eso justamente lo que hicimos.  Visitamos todo lo que teníamos en agenda: la Sagrada Familia, el Camp Nou, la Torre Agbar, el Parc Guell, la Casa Gaudí, el Museo de Picasso, el Arco del Triunfo, La Ciudad Olímpica, la Pedrera, y nos dio tiempo de caminar la mayoría de la ciudad. 

Claro como fanático del deporte la más que me gustó fue la visita al Camp Nou, estadio del FC Barcelona.  Es el segundo estadio mas grande del mundo, y ha sido clasificado cinco estrellas por la United European Football Association (UEFA).  La Sagrada Familia, un templo sin terminar obra de Gaudí, fue igual de impresionante.  Antes de llegar a Barcelona había visto muchas imágenes de ella, por lo que lo hice nuestra primera visita. 

El último día hasta pasamos una tarde en la playa.  Por mala suerte fue algo imprevisto, así que no estaba listo para darme un chapuzón.  Pero un poquito de sol y arena no vino mal.   

Terminé encantado con Barcelona.  Claro, sigue teniendo el problema principal de las ciudades grandes: es muy cara.  Y además, para estudiar en esa ciudad se tiene el obstáculo de que el idioma oficial es el catalán, asi que eso hace las lecturas y exámenes un poco más difícil (aunque se puede leer y entender, lo difícil sería escribirlo). 

Y en cuanto a la supuesta amargura de los catalanes, les puedo decir que mi experiencia fue toda la contraria.  Todos en Barcelona fueron muy serviciales con nosotros.  Varias fueron las veces que nos vieron con el mapa y nos preguntaron a dónde íbamos, y nos señalaban el camino a seguir.  Así mismo en todos los centros turísticos, todos nos atendieron muy amablemente.  Les digo, para mí, Barcelona es la mejor ciudad de España.  Lo siento Madrid.

Córdoba

Ayer viernes visitamos la ciudad de Córdoba, que está a casi dos horas de Sevilla si se viaja en bus.  Sinceramente, era una ciudad que no estaba en m lista de prioridades para ir.  Sin embargo, pues escogí la ciudad para hacer un reportaje para mi curso de Periodismo de Viaje, ya que estaba cerca. 

No me arrepiento de haberla seleccionado, y creo que volveré.  Córdoba es otra ciudad que es una puerta al pasado y la historia, y caminar por sus calles, al igual que Toledo, es caminar por la historia.  Concentré mi visita en el barrio de la Judería, en el Centro. 

Mi primera parada fue en la Catedral de Córdoba, o antigua Mezquita.  Junto a la Catedral de Sevilla, es el sitio más espectacular que he visto desde que llegué a España.  Se empezó a construir en el siglo VIII y tiene un espacio de 23,000 metros cuadrados. 

Pero lo más que llama la atención de este lugar es la manera en que los cristianos impusieron su fe en este lugar.  En 1236, en la reconquista de Córdoba, la enorme catedral fue renombrada como Catedral de Córdoba.  De esta manera, entras, y lo que ves son estatuas cristianas rodeadas de arquitectura árabe.  Es bien chocante… 

Luego de estar como tres horas en la Mezquita, perdón, Catedral, pues busqué todos los elementos árabes posibles en la ciudad, ya que de eso se trata mi reportaje.  Vi restos de murallas, de los molinos árabes, y cuanta estructura árabe encontrara, que de hecho, se encuentra por toda la ciudad.  Hasta entradas a apartamentos residenciales mostraban rasgos árabes.   

Me encantó caminar por las calles de Córdoba histórica, es una ciudad tranquila, llena de callejones que te llaman para que los camines, y descubras cuanta esquina tiene la ciudad.  Me llamó mucho la atención el físico de las mujeres, que denotaban su herencia musulmana.   

Otro lugar que me dejó encantado fue el Alcazar.  En ese castillo, los Reyes Católicos recibieron la visita de Cristóbal Colón.  Le contaba a mis roommates que ese tipo de ciudad es la que uno viene a visitar a Europa, esas ciudades que son mucho más viejas que América, y que cuando uno las visita, te sientes que estás caminando por donde pasaron todos esos personajes de los cuales uno lee en los libros de historia.   

Algunos datos: Córdoba fue nombrada en 1994 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en el en el siglo X, fue la ciudad más habitada del mundo. 

Cuando termine el reportaje, lo publicaré por este medio.  

Mi experiencia en Madrid

(Empecé a escribir este post el sábado, y lo terminé el martes una vez regresé a Sevilla) 

Madrid…ay Madrid.  Son las 7:14 de la tarde del sábado, mi segundo día completo en Madrid.  Parece que ha pasado más de una semana, por la manera que se siente mi cuerpo…esta ciudad me ha drenado.   

Claro, eso tiende a pasar cuando uno no tiene las horas suficientes de sueño, y es que al parecer, en Madrid nadie duerme.   

Salimos de Sevilla el jueves a las 5 de la tarde en bus.  Aunque un viaje en bus de seis horas puede sonar tedioso, en verdad no lo es.  Viajé con la compañía Socibus, y el viaje fue muy bueno.  Esa guagua estaba equipada como si fuera un avión en ruedas.  El viaje se fue súper rápido, además de que tuve la oportunidad de apreciar paisajes que nunca en mi vida había visto.   

Llegamos a las 11:00 de la noche en punto a Madrid.  Allí tuve mi primer encuentro con el principal transporte público de la ciudad, el metro.  Para los que no sabían, pues en Sevilla no hay metro, aunque ahora mismo se encuentra en proceso de construcción.  En Sevilla la transportación es por bus, ya que la ciudad no es tan grande.   

Recorriendo los numerosos túneles del metro, ya me sentía perdido.  Pero Beatriz, mi amiga que también está de intercambio y con quien nos estamos quedando, nos esperó en la estación y nuestra llegada fue mucho más fácil.   

En la primera noche visitamos la discoteca Palacio Galviria, algo distinto a lo que se acostumbra a ver en Puerto Rico…Era como si fuera una casa del Viejo San Juan, pero mucho más grande, y convertida en una discoteca.  Cada sala tenía música distinta, y claro, los puertorriqueños nos quedamos en la sala latina.  ¡Mucho reggaeton!   

Como ya sabrán, las mujeres puertorriqueñas se notan donde quiera que van, y pues, mis amigas tenían locos a media discoteca.  Los madrileños buscaban la manera perfecta de cómo entrar en el grupo.  Los que eran un pocos mas discretos y no se pegaban a bailar de la nada, pues venían donde mí y me decían que habían nacido en Puerto Rico.  Incluso, uno me dijo que había nacido en Bayamón, y que se había venido a España a los 14 años.  Verdad o no, nunca sabré. 

Al parecer, en Madrid no duermen.  Nosotros entramos a las 2:00 de la mañana a la discoteca, cuando en Sevilla se llegan a todos los sitios como a las 11:00-12:00, por lo menos las barras.  Cuando vi los precios en las barras, caí en cuenta de por qué llegan tarde.  Los tragos están entre 8-10 euros cada uno.  Por eso, beben antes en sus casas o en barras baratas, y se evitan comprar tragos en la discoteca.   

El viernes tomamos nuestra primera caminata por Madrid, ¡hasta tomamos el metro solos!  En verdad le cogimos el truco rápido al metro, después de lo perdido que me sentía el primer día.  Visitamos la Plaza Mayor, y el Palacio Real.  La visita al Palacio Real fue una muy buena experiencia, ya que salas como los tronos de los reyes y el comedor, cosas que sólo podía imaginarme por las películas hasta ese día.   

La noche del viernes fuimos a ver una obra en el Teatro de Bellas Artes, llamada “La Cabra”.  Recomendada por un amigo de Jorge que estudia de intercambio en Madrid, la obra, dirigida por José María Pou, ha sido galardonada con varios premios.  Entre ellos están el premio de “Mejor Espectáculo” y “Mejor Dirección” del Teatre BCN 2006, “Mejor Creación Dramática” del Frcilla 2007, el premio Chivas 2007 a la “Revelación Mejor Director” y el Premio Butaca 2006 al “Mejor Actor”.  Trata sobre este exitoso arquitecto, quien admite a su familia que alegadamente tiene una relación sentimental con una cabra llamada Silvia.  Me fascinó. 

Luego de la obra, fuimos a visitar a Verónica, amiga de nosotros de la Escuela de Comunicación de la UPR que está de intercambio en Madrid.  Allí Vero y sus “roommates” nos cocinaron arroz guisado con pollo y habichuelas.  No comía así desde que llegué a España.  ¡Gracias Vero! 

Después de casa de Verónica, fuimos a casa de José Roberto, Gabriel e Iván, también puertorros de intercambio, donde nos íbamos a reunir todos para de ahí salir a Kapital, la discoteca de siete pisos de la cual todos hablan.  A las 2:00 de la mañana, salimos a la discoteca.  El lugar es impresionante, pero no era como me la imaginaba, ya que algunos pisos son solamente muebles o lugares para estar a solas con tu pareja.  Pero la pasamos súper bien.  No pusieron tanto reggaeton como la discoteca anterior, pero la música americana resolvió.  Llegamos al apartamento de Beatriz a las 9:00 de la mañana.   

Luego de ese viernes, decidí quedarme todo el sábado vegetando…mi cuerpo no podía más…necesitaba un descanso.  Y así hice, hasta que llegó la noche y las muchachas de Puerto Rico me invitaron a una obra.  Vimos “Closer” en el Teatro Lara.  No había visto la película, y la historia me capturó, ya que las actuaciones fueron de primera clase.  Con esta segunda obra, el teatro madrileño me dejó una excelente impresión, pidiendo más.  Después de la obra, fuimos a comer a Vips en La Gran Vía, una gran avenida que entrada la madrugada todavía seguía con vida como si fuera de tarde.   

El domingo fue mi visita al Museo del Prado, ese museo del que tu escuchas en libros de historia y en documentales.  Solamente entrar por sus puertas fue una experiencia inolvidable.  Allí vimos obras trascendentales de pintores como Velázquez y Goya, y restos de esculturas romanas y griegas.      

Tras nuestra visita al Museo, fuimos a la estación de trenes Atocha, que queda a pasos.  En las cercanías de esa estación fueron los atentados terroristas del 11 de marzo a los trenes de Madrid.  Allí tuvimos la oportunidad de ver el monumento a las víctimas del 11 de marzo.  No soy madrileño, ni siquiera español, y solamente llevo viviendo aquí más de mes y medio, pero les digo, ese monumento me tocó y me dio sentimiento, porque a través de el, puedes sentir el sufrimiento de toda la comunidad madrileña.  Entras, y lo primero que ves es una pared con los nombres de todas las víctimas.  Luego, entras a una sala, donde el techo es un espiral transparente que es iluminado por el sol.  En ese espiral, están escritas oraciones en varios idiomas, dirigidas a las víctimas.  “Vuestra ausencia retumba en nuestras almas”, o la primera “Hace mucha falta mucha fantasía para soportar la realidad”, te dejan muy pensativo, y hace que la tragedia te toque de cerca.   

Del monumento del 11M, fuimos a dar un paseo de teleférico que da una vista impresionante de Madrid desde el aire.  Tras el teleférico, fuimos al Parque del retiro, lugar donde todos los jóvenes se reúnen los domingos por la tarde.  Aunque el clima estaba sombrío y la asistencia no era tan grande como domingos anteriores, el ambiente era muy bueno, con grupos de batucada amenizando la tarde.  No obstante, la lluvia empezó a caer, y todos tuvimos que correr al metro, y cortar la tarde en el Retiro un poco antes de lo esperado.  Esa noche nos reunimos en casa de otra puertorriqueña, Mariana, quien nos hizo unos deliciosos sushis.   

Entonces Beatriz nos recomendó que fuéramos a Toledo el domingo, ya que el viaje era sólo de una hora en bus, y la ciudad se podía recorrer en un solo día.  Esa visita se las presentaré en otro post. 

Ya el martes nos levantamos, y regresamos a Sevilla. 

Ahora me preguntarán, ¿y que tal Madrid?  ¿Te arrepientes de escoger Sevilla sobre Madrid? 

Bueno, las dos ciudades son diferentes, del cielo a la tierra.  Madrid tiene sus cosas buenas, y sus cosas malas.  En cuanto a la vida nocturna, Madrid es la reina indiscutible, en esa ciudad la gente no duerme.  Todos los sitios abren hasta que sale el sol, y las discotecas, aunque caras, tienen un ambiente brutal.  Ese reggaeton el jueves en Palacio me hizo sentir en Puerto Rico, y eso es mucho decir.   

Madrid es como cinco veces Sevilla.  Aunque puede ayudarte a perderte más fácil, da mucho para explorar y rebuscar.  El metro es un sistema de transporte el cual es fácil de entender, y te lleva de una esquina de la ciudad a la otra bien rápido. 

No obstante, no me arrepiento de mi decisión de vivir en Sevilla.  Me di cuenta de eso cuando ya el domingo empecé a extrañar Sevilla, y aunque la estaba pasando brutal en la capital española, me gusta más la vida en la capital andaluz. 

Sevilla es una ciudad más bonita.  Es más antigua que Madrid, y vivir en una ciudad con tanta historia es algo especial.  La gente en Sevilla es más agradable.  No es por ser racista ni tener prejuicio, pero en Madrid lo menos que ves son españoles.  Te montas en el metro, el cual siempre esta lleno, y ves personas de todas nacionalidades y edades.  Cuando te montas en un bus en Sevilla, siempre está lleno de estudiantes, algo que me encanta.  Me gusta tanto, que al montarme en el bus a veces apago mi “ipod” para escuchar conversaciones, y tal vez conocer gente.  He aprendido, al igual que los sevillanos, a no encerrarme en mi mundo, como lo hacen la mayoría de los madrileños, que no te dirigen la palabra a menos que les preguntes algo.   

La vida en Madrid es carisima, un desayuno que en Sevilla me dale en 1.70, me costó 6.50 en Madrid.  Las entradas a las discotecas son entre 10 y 15 euros, y los tragos entre 8 a 11 euros.  Hagan la matemática cuánto te sale una noche de disco en Madrid.  Eso sí, en Sevilla no hay mucha discoteca, y solamente he ido a una.  El “jangueo” en Sevilla es ir de barra en barra en el centro o en la calle Betis.  Tengo que aceptar que esas salidas de discoteca son las más que me gustan, pero si estuviera viviendo en Madrid ya estuviera sin dinero para viajar… 

Algo que es una espada de doble filo es la cantidad de puertorriqueños que hay en Madrid.  Conozco a muchos de ellos, quienes conocía de antes y me hubiera encantando compartir la experiencia de intercambio con ellos.  Así mismo durante mi fin de semana en Madrid conocí muchos más, con quienes la pasé brutal y son tremendas personas.   

¿Pero para qué hacer intercambio si vas estar saliendo con 45 puertorriqueños por seis meses?  Me dijeron que en Madrid hay más de 100 puertorriqueños haciendo intercambio, y es creíble.  No sé, tal vez a los que estén en Madrid les gusta eso, estar en Europa y seguir saliendo con muchos puertorriqueños todos los fines de semana.  Una de las razones por las cuales escogí Sevilla fue porque no hay tanto puertorriqueño.  Así, tendría más oportunidad de conocer personas de otros países, y aprender de su vida nocturna y sus maneras de ser.  A veces es difícil establecer esos puentes de amistad con personas de otras nacionalidades, pero sería más difícil todavía si la ciudad estuviera lleno de puertorriqueños.  Varias amistades mías que están en Madrid, esas mismas personas me han dicho que tratan de evitar los puertorriqueños, pero que es bien difícil.   

Así, me sentí en casa empecé a ver desde el bus las flores en las orillas de la carretera, algo que por ahora solo he visto en Sevilla.  Empecé a ver edificios conocidos, y entró en mi un sentimiento de pertenencia a la capital andaluz.  Ya entiendo por qué todos los que hacen intercambio en Sevilla siempre quieren regresar, la ciudad te acoge como si fueras uno de ella, y uno no tarda en aceptar esa invitación. 

Mañana llegan todas mis nuevas amistades de Madrid a pasar lo que queda de Semana Santa en Sevilla.  Espero que les encante la ciudad, y que solo tengan muy buenas experiencias de Sevilla.  Ya les estaré contando de las procesiones y la invasión boricua-madrileña.  Hasta luego.     

Re-construcción

Saludos a todos.  Les presento el blog de mi gran amigo y “roommate” en Sevilla, Carlos Martínez.  La bitácora se titula Re-construcción, les ofrecerá otra perspectiva de todas nuestras aventuras por España y también presenta la búsqueda de Carlos de acercarse más a su pasado, que tiene raíces españolas.  Para visitar Re-construcción, apriete aquí

Fallas de Valencia

A horas de haber llegado de Valencia (11:00 de la noche del domingo), siento un desgaste completo en mi cuerpo, pero mi memoria ha creado un rincón para todos los recuerdos que me llevé de este fin de semana, el fin de semana de las Fallas de Valencia 2007. 

Todo empezó con el maratónico viaje en tren desde Sevilla.  Salimos el viernes a las 8:20 de la mañana, y llegamos a Valencia pasadas las 4:00 de la tarde.  Muchos pensarán que debe ser horrible pasar ocho horas en un tren, pero para mi fue todo lo contrario.  Ver pasar los distintos paisajes de España fue una experiencia enriquecedora para mí.  Además, el viaje es uno cómodo, los asientos están acomodados como un avión, con mesa personal y televisión con audífonos para escuchar la película.  Hay hasta más espacio para las piernas, y si te da hambre o tienes ganar de un traguito, puedes pasar por el vagón donde hay una cafetería que te mata el hambre y la sed. 

Una vez llegamos a Valencia, la alegría y el jolgorio de la ciudad se hizo sentir desde que llegamos.  Una parada de bandas musicales, de niños vestidos con ropa típica avivaban la avenida principal que pasaba justamente frente a la estación del tren.  Rápido noté que el idioma en los letreros no era español, si no que algo parecido.  Y es que los valencianos tienen su propio dialecto.  Aunque hablan perfecto español, al parecer lo escriben a su manera.   

Ese primer día, Jorge, Carlitos y yo decidimos caminar toda la ciudad, y literalmente hablando.  Caminamos como nunca, ya que Valencia, siendo la tercera ciudad más grande de España después de Madrid y Barcelona, pues lógicamente ocupa mucho más espacio que Sevilla.  Con mochila en la espalda, llegamos hasta la ciudad de ciencias y tecnologías, un complejo que alberga el acuario, museo y cine Imax de la ciudad.  Esas estructuras son un espectáculo para la vista, por lo innovador que son todos los diseños.   

Luego de caminar, visitamos el Centro de la ciudad donde estaban las mayorías de las fallas, y sus respectivas fiestas.  Las fallas me impresionaron.  Cuando hice el escrito anterior, no tenía idea el trabajo que los valencianos pasan para hacer estas gigántescas obras de madera.  Algunas eran del tamaño de un edificio de 7 pisos, y los detalles en los diseños eran realizados con la mayor precisión posible.  Uno se pregunta por qué pasar tanto trabajo, si todas menos la ganadora son quemadas al final del carnaval.  Pero eso es cultura. 

Hasta las 12 de la media noche hubo una parada con distintos grupos demostrando su talento.  Desde dragones chinos hasta personas disfrazadas de carros chocando, la variedad en la parada era exquisita.  En verdad me fascinó esa parte del carnaval.   

Una vez terminada la parada, pues la fiesta se mueve a donde están localizadas las distintas fallas.  Cada falla tiene su respectivo grupo de trabajo, y estos organizan fiestas en el área que están localizadas las fallas.  En cada rincón de la ciudad hay tarimas con música y comida, así que teníamos un sitio que ir cada 20 minutos.  Pero claro, también se aprovecha la situación para montar tarimas y barras que no se relacionan con ninguna falla, sino para los jóvenes.  Perdón si alguien que lee es de Valencia, pero tienen una adición a la piromanía increíble.  Esa ciudad parecía Irak en tiempo de guerra, cada 10 o 15 segundos sonaba un petardo.  Y no solo eso, sino que los españoles prenden cohetes que botan chispas mientras vuelan, pero en vez de lanzarlos al cielo, lo hacen al público.  Y ven eso como normal…tremendo corre y corre había en las fiestas de los universitarios.   

Algo bien curioso es que nos pararon dos muchachos porque no escucharon hablar y sabían que no éramos de España.  Uno de ellos de Valencia y el otro de Alabama.  El de Valencia nos dijo qué hacíamos en su ciudad si en Puerto Rico están las mejores mujeres.  Claro, no se lo negué.   

El segundo día pues visitamos los museos.  Me gustó mucho el acuario, tiene delfines, focas, morsas e impresionantes áreas de tiburones y peces de océano.  El de Ciencia y Tecnología no me impresionó mucho, pero uno que sí disfruté fue una exposición temporera del Titanic, que exhibían restos del legendario buque y documentación original.  Para mí, que me fascina la historia del Titanic, fue una experiencia que no olvidaré.   

Entrada la noche del sábado, nos encontramos con los puertorriqueños de distintas partes, y como buenos boricuas, formamos el jolgorio.  En verdad fue bien agradable pasar rato con caras conocidas de mi Isla, al igual que conocer más.   

El viaje fue una experiencia maravillosa.  Gracias a Dios, no tuvimos contratiempos de ningún tipo.  Valencia nos acogió y nos trató de lo mejor.  El viaje de vuelta en tren fue igual que el de ida, creo que solo dormí dos horas, el resto lo pasé viendo películas, admirando el paisaje y disfrutándome el momento. 

Curioso fue el sentimiento que sentí cuando llegué a Sevilla.  Aunque solo llevo aquí más de mes y medio, me sentí como sí estuviera en casa.  Creo que es que finalmente me he logrado identificar con esta ciudad que ha sido mi hogar temporero, y he empezado a apreciarla cuando paso tiempo fuera de ella.