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Málaga

Siempre me dijeron que tratara de evitar viajar solo, ya que pues en continente extraño, es mejor irse a la segura.  Pero dada las circunstancias, no tuve más remedio.  Mis dos compañeros de piso querían irse a Málaga el jueves por la mañana, yo tenía clases ese día.  Así las cosas, hicimos nuestros planes apartes.  Yo tenía que estar en Málaga dos días, asi que separé en el hostal Picasso’s Corner de viernes para sábado. 

Me embarqué en mi primer viaje sólo.  Mis primeras impresiones de Málaga fueron fascinantes, la playa, los puertos y la vida playera que parecía dar la ciudad.   

Al igual que en el resto de Andalucía, Málaga estaba preñada de turistas este pasado fin de semana.  Llegué al hostal, donde me atendieron con tremenda amabilidad y me llevaron a mi cuarto.  Habían cinco camas más, pero vacías aún, asi que no conocía quienes dormirían conmigo.   

Dejé mis maletas en el hostal, y me dirigí a la playa.  Un poco de sol en la playa no venía mal…no es mi Puerto Rico, pero a falta de pan, galleta.  La playa que fui, Malagueta, era muy bonita y el agua te llamaba a que te sumergieras.  Pero por alguna razón, nadie estaba en el agua.  No tardé mucho en descubrir la razón: tras que el agua estaba fría, el fondo era de piedras.  Caminar y nadar era casi imposible.  Frustrado y con las ganas de coger un chapuzón, me dirigí una vez más a la arena para terminar de darme un poco de color. 

Después de varias horas en el caliente sol malagueño, me dirigí de vuelta al hostal.  Cuando entré al cuarto, allí estaban mis compañeros de cuarto: dos muchachas estadounidenses y tres muchachas francesas.  Las americanas eran las únicas que hablaban entre sí, asi que me metí en la conversación y les pregunté de donde eran.  Así empezamos lo que se transformó en una bonita amistad durante los dos días que estuvimos en Málaga.  Y para que vean lo pequeño que es el mundo, también están de intercambio en Sevilla, lo que nos hizo aún más apegados.   

Así que allí estaba yo la noche del viernes en Málaga, el único puertorriqueño jugando a las cartas en la barra del Picassos Corner, acompañado por estadounidenses, australianos, alemanes, entre muchos otros.  Orgullosamente me presentaba como “Esteban, Puerto Rico”.  Todos se emocionaban al tener un caribeño entre ellos.  Esa noche internacional ha sido de las mejores experiencias del intercambio.  El hostal provee un gran ambiente para camarería, hasta se nos hizo difícil salir a la calle de lo bien que lo estábamos pasando.  Para todos los que vayan algún día a Málaga, Picassos Corner es el hostal a ir.  Además del gran ambiente del hostal, que es manejado por gente joven, la localización es perfecta, ya que está a 30 segundos de la Plaza de la Merced, lugar predilecto para la vida nocturna.  Allí también me enteré que Picassos Corner fue votado por los “backpackers” como el mejor hostal de España, y el segundo en toda Europa.  Luego del torneo de cartas, nos fuimos a la calle, donde se nos unieron mis dos compañeros de piso.  Tremenda noche, de las mejores del intercambio.   

Luego de una larga noche, nos levantamos el sábado y fui con mis dos amigas estadounidenses al Museo de Picasso.  Sinceramente, me gustó mucho más el que vi en Barcelona, ya que este de Málaga no tenía sus piezas más importantes, sino que algunas de su comienzo.  Como quiera, no todos los días se tiene la oportunidad de ver pinturas de Pablo Picasso… 

Mis nuevas amigas regresaban a las 3:00 de la tarde a Sevilla, y yo a las 6:00.  Asi que luego que ellas se fueron, me dirigí al Castillo de Gibralfaro.  Hay que subir, y subir…una montaña que me hizo sudar como nunca.  El castillo se encuentra en los topes de Málaga.  Desde allí, tuve una vista que nunca olvidaré.  Me sentí de vuelta en los tiempos medievales, mirando desde un castillo la entera ciudad de Málaga y el océano.  Tremenda experiencia. 

Después, de vuelta a Sevilla.  Sin duda, Málaga ha sido el viaje que más he disfrutado.  La ciudad es bien bonita y la playa resuelve, pero la experiencia de compartir con mucha gente de distintos países hizo este viaje especial.  Ojalá pueda seguir teniendo experiencias así.

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Feria de Sevilla

Poco había escuchado de la Feria de Sevilla antes que llegara a esta ciudad.  Según se acercaba la última semana de abril, más aprendía yo sobre este evento. 

Muchas personas me aconsejaron.  Unos me decían que la feria no era la gran cosa, porque se tenía que conocer muchos sevillanos para poder así entrar a las casetas.  Otros me decían que debía ir en la semana y no en el viernes, sábado o domingo, porque allí era que se llenaba la ciudad de turistas y la experiencia no era la misma.  Escuché a todos, y esa misma noche que llegué del norte de España, me fui a visitar la Feria.   

Estuve en el ella miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.  Durante esta semana, es que la personalidad de los sevillanos sale a relucir en todo su esplendor.  La Feria consta de un terreno donde se ubican cientos de casetas, dentro de las cuales los sevillanos bailan, comen y beben desde las 2:00 de la tarde hasta la 6:00 de la mañana.  Pero claro, no todo el mundo puede entrar a todas las casetas, ya que casi el 95% son privadas, pertenecientes a familias, empresas, grupos, hermandades, entre otros.  Los que son nuevos para la ciudad, pues tienen la opción de entrar a las varias casetas públicas ofrecidas por el ayuntamiento y partidos políticos.  Claro, el ambiente no es el mismo, pero resuelve. 

Durante esta semana recibí la segunda visita de un grupo grande de puertorriqueños a mi apartamento, más de 12 personas se quedaron en mi piso durante esos días.  Pero claro, donde hay mucho boricua siempre se pasa bien.  Tuvimos la suerte de que una de las muchachas tenía una amistad en Sevilla, y ella tenía caseta.  Así la noche del jueves la pasamos dentro de una caseta privada.   

Ya la noche del viernes se empezaba a notar la diferencia entre las noches de semana y la de los fines de semana.  La feria estaba más llena, y se notaba la presencia de mucho extranjero.  Y es que resulta que en el fin de semana de Feria, son muchos los sevillanos que aprovechan a viajar e irse de la ciudad, huyéndole a la invasión de extranjeros que llena la Feria.  La presencia de gente fuera de Sevilla podría haber llevado a más problemas y peleas, pero noté cierta tranquilidad.  Y los noticieros locales confirmaron mi pensamiento cuando dijeron que hubo una rebaja en accidentes.   

Pero díganme ustedes, ¿Qué mejor que comer, bailar y beber?  El ambiente es uno festivo todo el tiempo, gente en las calles bailando, las mujeres con sus trajes de sevillana se veían todas preciosas…en verdad era como dar un viaje al tiempo y estar en Sevilla hace 100 años.  Durante el día, las calles estaban llenas de carrozas, caballos, música por todos lados…y exactamente eso fue lo también me recomendaron: visita la Feria durante el día porque es distinto.   

Aparte de las casetas, también estaba el área para las machinas o como dirían acá, Parque de Atracciones.  Si han ido a la Feria 2000 en el estacionamiento del Hiram Bithorn en San Juan, pues tienen una idea.  ¡Hasta la música era la misma!  Don Omar, Tego Calderón, entre otros, era lo que sonaba en todas las bocinas de las machinas.  Me sentí de nuevo en el Bithorn.  ¡Hasta donde ha llegado el reggaeton de Puerto Rico!  

Si alguna vez visitan la Feria de Sevilla, les recomiendo que vean todos sus aspectos: durante el día, durante la noche, y los fines de semana.  Cada periodo de tiempo tiene su peculiaridad.   

Bueno, se acabó la Feria y ahora reina la tranquilidad en Sevilla.  Será hasta mañana jueves, porque el Sevilla FC juega en las semifinales de la UEFA.  Si ganan, la ciudad se volverá a volcar, ¡y allí estaré yo para celebrarlo!

Mi experiencia en Madrid

(Empecé a escribir este post el sábado, y lo terminé el martes una vez regresé a Sevilla) 

Madrid…ay Madrid.  Son las 7:14 de la tarde del sábado, mi segundo día completo en Madrid.  Parece que ha pasado más de una semana, por la manera que se siente mi cuerpo…esta ciudad me ha drenado.   

Claro, eso tiende a pasar cuando uno no tiene las horas suficientes de sueño, y es que al parecer, en Madrid nadie duerme.   

Salimos de Sevilla el jueves a las 5 de la tarde en bus.  Aunque un viaje en bus de seis horas puede sonar tedioso, en verdad no lo es.  Viajé con la compañía Socibus, y el viaje fue muy bueno.  Esa guagua estaba equipada como si fuera un avión en ruedas.  El viaje se fue súper rápido, además de que tuve la oportunidad de apreciar paisajes que nunca en mi vida había visto.   

Llegamos a las 11:00 de la noche en punto a Madrid.  Allí tuve mi primer encuentro con el principal transporte público de la ciudad, el metro.  Para los que no sabían, pues en Sevilla no hay metro, aunque ahora mismo se encuentra en proceso de construcción.  En Sevilla la transportación es por bus, ya que la ciudad no es tan grande.   

Recorriendo los numerosos túneles del metro, ya me sentía perdido.  Pero Beatriz, mi amiga que también está de intercambio y con quien nos estamos quedando, nos esperó en la estación y nuestra llegada fue mucho más fácil.   

En la primera noche visitamos la discoteca Palacio Galviria, algo distinto a lo que se acostumbra a ver en Puerto Rico…Era como si fuera una casa del Viejo San Juan, pero mucho más grande, y convertida en una discoteca.  Cada sala tenía música distinta, y claro, los puertorriqueños nos quedamos en la sala latina.  ¡Mucho reggaeton!   

Como ya sabrán, las mujeres puertorriqueñas se notan donde quiera que van, y pues, mis amigas tenían locos a media discoteca.  Los madrileños buscaban la manera perfecta de cómo entrar en el grupo.  Los que eran un pocos mas discretos y no se pegaban a bailar de la nada, pues venían donde mí y me decían que habían nacido en Puerto Rico.  Incluso, uno me dijo que había nacido en Bayamón, y que se había venido a España a los 14 años.  Verdad o no, nunca sabré. 

Al parecer, en Madrid no duermen.  Nosotros entramos a las 2:00 de la mañana a la discoteca, cuando en Sevilla se llegan a todos los sitios como a las 11:00-12:00, por lo menos las barras.  Cuando vi los precios en las barras, caí en cuenta de por qué llegan tarde.  Los tragos están entre 8-10 euros cada uno.  Por eso, beben antes en sus casas o en barras baratas, y se evitan comprar tragos en la discoteca.   

El viernes tomamos nuestra primera caminata por Madrid, ¡hasta tomamos el metro solos!  En verdad le cogimos el truco rápido al metro, después de lo perdido que me sentía el primer día.  Visitamos la Plaza Mayor, y el Palacio Real.  La visita al Palacio Real fue una muy buena experiencia, ya que salas como los tronos de los reyes y el comedor, cosas que sólo podía imaginarme por las películas hasta ese día.   

La noche del viernes fuimos a ver una obra en el Teatro de Bellas Artes, llamada “La Cabra”.  Recomendada por un amigo de Jorge que estudia de intercambio en Madrid, la obra, dirigida por José María Pou, ha sido galardonada con varios premios.  Entre ellos están el premio de “Mejor Espectáculo” y “Mejor Dirección” del Teatre BCN 2006, “Mejor Creación Dramática” del Frcilla 2007, el premio Chivas 2007 a la “Revelación Mejor Director” y el Premio Butaca 2006 al “Mejor Actor”.  Trata sobre este exitoso arquitecto, quien admite a su familia que alegadamente tiene una relación sentimental con una cabra llamada Silvia.  Me fascinó. 

Luego de la obra, fuimos a visitar a Verónica, amiga de nosotros de la Escuela de Comunicación de la UPR que está de intercambio en Madrid.  Allí Vero y sus “roommates” nos cocinaron arroz guisado con pollo y habichuelas.  No comía así desde que llegué a España.  ¡Gracias Vero! 

Después de casa de Verónica, fuimos a casa de José Roberto, Gabriel e Iván, también puertorros de intercambio, donde nos íbamos a reunir todos para de ahí salir a Kapital, la discoteca de siete pisos de la cual todos hablan.  A las 2:00 de la mañana, salimos a la discoteca.  El lugar es impresionante, pero no era como me la imaginaba, ya que algunos pisos son solamente muebles o lugares para estar a solas con tu pareja.  Pero la pasamos súper bien.  No pusieron tanto reggaeton como la discoteca anterior, pero la música americana resolvió.  Llegamos al apartamento de Beatriz a las 9:00 de la mañana.   

Luego de ese viernes, decidí quedarme todo el sábado vegetando…mi cuerpo no podía más…necesitaba un descanso.  Y así hice, hasta que llegó la noche y las muchachas de Puerto Rico me invitaron a una obra.  Vimos “Closer” en el Teatro Lara.  No había visto la película, y la historia me capturó, ya que las actuaciones fueron de primera clase.  Con esta segunda obra, el teatro madrileño me dejó una excelente impresión, pidiendo más.  Después de la obra, fuimos a comer a Vips en La Gran Vía, una gran avenida que entrada la madrugada todavía seguía con vida como si fuera de tarde.   

El domingo fue mi visita al Museo del Prado, ese museo del que tu escuchas en libros de historia y en documentales.  Solamente entrar por sus puertas fue una experiencia inolvidable.  Allí vimos obras trascendentales de pintores como Velázquez y Goya, y restos de esculturas romanas y griegas.      

Tras nuestra visita al Museo, fuimos a la estación de trenes Atocha, que queda a pasos.  En las cercanías de esa estación fueron los atentados terroristas del 11 de marzo a los trenes de Madrid.  Allí tuvimos la oportunidad de ver el monumento a las víctimas del 11 de marzo.  No soy madrileño, ni siquiera español, y solamente llevo viviendo aquí más de mes y medio, pero les digo, ese monumento me tocó y me dio sentimiento, porque a través de el, puedes sentir el sufrimiento de toda la comunidad madrileña.  Entras, y lo primero que ves es una pared con los nombres de todas las víctimas.  Luego, entras a una sala, donde el techo es un espiral transparente que es iluminado por el sol.  En ese espiral, están escritas oraciones en varios idiomas, dirigidas a las víctimas.  “Vuestra ausencia retumba en nuestras almas”, o la primera “Hace mucha falta mucha fantasía para soportar la realidad”, te dejan muy pensativo, y hace que la tragedia te toque de cerca.   

Del monumento del 11M, fuimos a dar un paseo de teleférico que da una vista impresionante de Madrid desde el aire.  Tras el teleférico, fuimos al Parque del retiro, lugar donde todos los jóvenes se reúnen los domingos por la tarde.  Aunque el clima estaba sombrío y la asistencia no era tan grande como domingos anteriores, el ambiente era muy bueno, con grupos de batucada amenizando la tarde.  No obstante, la lluvia empezó a caer, y todos tuvimos que correr al metro, y cortar la tarde en el Retiro un poco antes de lo esperado.  Esa noche nos reunimos en casa de otra puertorriqueña, Mariana, quien nos hizo unos deliciosos sushis.   

Entonces Beatriz nos recomendó que fuéramos a Toledo el domingo, ya que el viaje era sólo de una hora en bus, y la ciudad se podía recorrer en un solo día.  Esa visita se las presentaré en otro post. 

Ya el martes nos levantamos, y regresamos a Sevilla. 

Ahora me preguntarán, ¿y que tal Madrid?  ¿Te arrepientes de escoger Sevilla sobre Madrid? 

Bueno, las dos ciudades son diferentes, del cielo a la tierra.  Madrid tiene sus cosas buenas, y sus cosas malas.  En cuanto a la vida nocturna, Madrid es la reina indiscutible, en esa ciudad la gente no duerme.  Todos los sitios abren hasta que sale el sol, y las discotecas, aunque caras, tienen un ambiente brutal.  Ese reggaeton el jueves en Palacio me hizo sentir en Puerto Rico, y eso es mucho decir.   

Madrid es como cinco veces Sevilla.  Aunque puede ayudarte a perderte más fácil, da mucho para explorar y rebuscar.  El metro es un sistema de transporte el cual es fácil de entender, y te lleva de una esquina de la ciudad a la otra bien rápido. 

No obstante, no me arrepiento de mi decisión de vivir en Sevilla.  Me di cuenta de eso cuando ya el domingo empecé a extrañar Sevilla, y aunque la estaba pasando brutal en la capital española, me gusta más la vida en la capital andaluz. 

Sevilla es una ciudad más bonita.  Es más antigua que Madrid, y vivir en una ciudad con tanta historia es algo especial.  La gente en Sevilla es más agradable.  No es por ser racista ni tener prejuicio, pero en Madrid lo menos que ves son españoles.  Te montas en el metro, el cual siempre esta lleno, y ves personas de todas nacionalidades y edades.  Cuando te montas en un bus en Sevilla, siempre está lleno de estudiantes, algo que me encanta.  Me gusta tanto, que al montarme en el bus a veces apago mi “ipod” para escuchar conversaciones, y tal vez conocer gente.  He aprendido, al igual que los sevillanos, a no encerrarme en mi mundo, como lo hacen la mayoría de los madrileños, que no te dirigen la palabra a menos que les preguntes algo.   

La vida en Madrid es carisima, un desayuno que en Sevilla me dale en 1.70, me costó 6.50 en Madrid.  Las entradas a las discotecas son entre 10 y 15 euros, y los tragos entre 8 a 11 euros.  Hagan la matemática cuánto te sale una noche de disco en Madrid.  Eso sí, en Sevilla no hay mucha discoteca, y solamente he ido a una.  El “jangueo” en Sevilla es ir de barra en barra en el centro o en la calle Betis.  Tengo que aceptar que esas salidas de discoteca son las más que me gustan, pero si estuviera viviendo en Madrid ya estuviera sin dinero para viajar… 

Algo que es una espada de doble filo es la cantidad de puertorriqueños que hay en Madrid.  Conozco a muchos de ellos, quienes conocía de antes y me hubiera encantando compartir la experiencia de intercambio con ellos.  Así mismo durante mi fin de semana en Madrid conocí muchos más, con quienes la pasé brutal y son tremendas personas.   

¿Pero para qué hacer intercambio si vas estar saliendo con 45 puertorriqueños por seis meses?  Me dijeron que en Madrid hay más de 100 puertorriqueños haciendo intercambio, y es creíble.  No sé, tal vez a los que estén en Madrid les gusta eso, estar en Europa y seguir saliendo con muchos puertorriqueños todos los fines de semana.  Una de las razones por las cuales escogí Sevilla fue porque no hay tanto puertorriqueño.  Así, tendría más oportunidad de conocer personas de otros países, y aprender de su vida nocturna y sus maneras de ser.  A veces es difícil establecer esos puentes de amistad con personas de otras nacionalidades, pero sería más difícil todavía si la ciudad estuviera lleno de puertorriqueños.  Varias amistades mías que están en Madrid, esas mismas personas me han dicho que tratan de evitar los puertorriqueños, pero que es bien difícil.   

Así, me sentí en casa empecé a ver desde el bus las flores en las orillas de la carretera, algo que por ahora solo he visto en Sevilla.  Empecé a ver edificios conocidos, y entró en mi un sentimiento de pertenencia a la capital andaluz.  Ya entiendo por qué todos los que hacen intercambio en Sevilla siempre quieren regresar, la ciudad te acoge como si fueras uno de ella, y uno no tarda en aceptar esa invitación. 

Mañana llegan todas mis nuevas amistades de Madrid a pasar lo que queda de Semana Santa en Sevilla.  Espero que les encante la ciudad, y que solo tengan muy buenas experiencias de Sevilla.  Ya les estaré contando de las procesiones y la invasión boricua-madrileña.  Hasta luego.     

Fallas de Valencia

A horas de haber llegado de Valencia (11:00 de la noche del domingo), siento un desgaste completo en mi cuerpo, pero mi memoria ha creado un rincón para todos los recuerdos que me llevé de este fin de semana, el fin de semana de las Fallas de Valencia 2007. 

Todo empezó con el maratónico viaje en tren desde Sevilla.  Salimos el viernes a las 8:20 de la mañana, y llegamos a Valencia pasadas las 4:00 de la tarde.  Muchos pensarán que debe ser horrible pasar ocho horas en un tren, pero para mi fue todo lo contrario.  Ver pasar los distintos paisajes de España fue una experiencia enriquecedora para mí.  Además, el viaje es uno cómodo, los asientos están acomodados como un avión, con mesa personal y televisión con audífonos para escuchar la película.  Hay hasta más espacio para las piernas, y si te da hambre o tienes ganar de un traguito, puedes pasar por el vagón donde hay una cafetería que te mata el hambre y la sed. 

Una vez llegamos a Valencia, la alegría y el jolgorio de la ciudad se hizo sentir desde que llegamos.  Una parada de bandas musicales, de niños vestidos con ropa típica avivaban la avenida principal que pasaba justamente frente a la estación del tren.  Rápido noté que el idioma en los letreros no era español, si no que algo parecido.  Y es que los valencianos tienen su propio dialecto.  Aunque hablan perfecto español, al parecer lo escriben a su manera.   

Ese primer día, Jorge, Carlitos y yo decidimos caminar toda la ciudad, y literalmente hablando.  Caminamos como nunca, ya que Valencia, siendo la tercera ciudad más grande de España después de Madrid y Barcelona, pues lógicamente ocupa mucho más espacio que Sevilla.  Con mochila en la espalda, llegamos hasta la ciudad de ciencias y tecnologías, un complejo que alberga el acuario, museo y cine Imax de la ciudad.  Esas estructuras son un espectáculo para la vista, por lo innovador que son todos los diseños.   

Luego de caminar, visitamos el Centro de la ciudad donde estaban las mayorías de las fallas, y sus respectivas fiestas.  Las fallas me impresionaron.  Cuando hice el escrito anterior, no tenía idea el trabajo que los valencianos pasan para hacer estas gigántescas obras de madera.  Algunas eran del tamaño de un edificio de 7 pisos, y los detalles en los diseños eran realizados con la mayor precisión posible.  Uno se pregunta por qué pasar tanto trabajo, si todas menos la ganadora son quemadas al final del carnaval.  Pero eso es cultura. 

Hasta las 12 de la media noche hubo una parada con distintos grupos demostrando su talento.  Desde dragones chinos hasta personas disfrazadas de carros chocando, la variedad en la parada era exquisita.  En verdad me fascinó esa parte del carnaval.   

Una vez terminada la parada, pues la fiesta se mueve a donde están localizadas las distintas fallas.  Cada falla tiene su respectivo grupo de trabajo, y estos organizan fiestas en el área que están localizadas las fallas.  En cada rincón de la ciudad hay tarimas con música y comida, así que teníamos un sitio que ir cada 20 minutos.  Pero claro, también se aprovecha la situación para montar tarimas y barras que no se relacionan con ninguna falla, sino para los jóvenes.  Perdón si alguien que lee es de Valencia, pero tienen una adición a la piromanía increíble.  Esa ciudad parecía Irak en tiempo de guerra, cada 10 o 15 segundos sonaba un petardo.  Y no solo eso, sino que los españoles prenden cohetes que botan chispas mientras vuelan, pero en vez de lanzarlos al cielo, lo hacen al público.  Y ven eso como normal…tremendo corre y corre había en las fiestas de los universitarios.   

Algo bien curioso es que nos pararon dos muchachos porque no escucharon hablar y sabían que no éramos de España.  Uno de ellos de Valencia y el otro de Alabama.  El de Valencia nos dijo qué hacíamos en su ciudad si en Puerto Rico están las mejores mujeres.  Claro, no se lo negué.   

El segundo día pues visitamos los museos.  Me gustó mucho el acuario, tiene delfines, focas, morsas e impresionantes áreas de tiburones y peces de océano.  El de Ciencia y Tecnología no me impresionó mucho, pero uno que sí disfruté fue una exposición temporera del Titanic, que exhibían restos del legendario buque y documentación original.  Para mí, que me fascina la historia del Titanic, fue una experiencia que no olvidaré.   

Entrada la noche del sábado, nos encontramos con los puertorriqueños de distintas partes, y como buenos boricuas, formamos el jolgorio.  En verdad fue bien agradable pasar rato con caras conocidas de mi Isla, al igual que conocer más.   

El viaje fue una experiencia maravillosa.  Gracias a Dios, no tuvimos contratiempos de ningún tipo.  Valencia nos acogió y nos trató de lo mejor.  El viaje de vuelta en tren fue igual que el de ida, creo que solo dormí dos horas, el resto lo pasé viendo películas, admirando el paisaje y disfrutándome el momento. 

Curioso fue el sentimiento que sentí cuando llegué a Sevilla.  Aunque solo llevo aquí más de mes y medio, me sentí como sí estuviera en casa.  Creo que es que finalmente me he logrado identificar con esta ciudad que ha sido mi hogar temporero, y he empezado a apreciarla cuando paso tiempo fuera de ella.  

Desde la universidad

Saludos a todos, les escribo desdela Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.  Son las 5 de la tarde, y aquí me encuentro esperando mi última clase del día, que es de 6:30 de la tarde a 8:30. 

Ayer fui a mi primera Misa en España, sentía que era algo que tenía que hacer, y que tengo que seguir haciendo.  Asistí, junto a Jorge y Viola, a la Parroquia San Benito, que queda en la avenida Luis Montoto, como a 15 minutos de mi apartamento si vas caminando.  Fue una ceremonia sencilla, duró 45 minutos.  Fue realizada por un sacerdote sin diácono ni monaguillo, y los cánticos fueron entonados por un señor y su órgano.  Algo que me resultó interesante fue la mínima asistencia de jóvenes y de familias.  Me atrevo a decir que el 80% de los presentes eran mayores de 50 años.  Tal vez era la hora, ya que fui a las 8:00 de la noche, pero eso es algo que me resultó bien curioso. 

En el fin de semana conocimos otras muchachas de Puerto Rico.  Como Jorse se unió a la Tuna de Derecho, pues el sábado salimos con uno de los muchachos de la agrupación, quien tiene una novia puertorriqueña que estudia aquí en Sevilla.  Es sorprendente ver como los de Puerto Rico siguen apareciendo. 

Uno de los momentos que más me dió risa cuando estábamos el sábado en Torero, una barra en el Centro de Universitarios, es cuando José, el tuno español, me ve con una cerveza, y me dice: “estas perdiendo el tiempo”.  Cuando le pregunto por qué, me dice que en Sevilla se toman las cubetas o cubatas, no me acuerdo bien ahora.  Estos tragos consisten en ron, el que sea, con una botella de Coca Cola.  En la barra te dan el vaso con el ron, y la botella aparte.  Por eso ves a todos los españoles en la calle con un vaso y una botella de Coca Cola en la mano.  Ya sé que no es que les guste la Coca Cola, sino que ese es su trago favorito.

Fue bueno salir con personas españolas, porque además de que son todos muy agradables, nos dijeron que sitios podemos ir, y en mi caso, los tragos típicos de Sevilla.  Bueno, pero como me dice mi madre, juicio y control.

El viernes me voy para Valencia, hasta el domingo.  ¿Alguien está por allá?

Carnaval de Cádiz

2. carnaval de Cadiz 

Saludos a todos, les escribo de la biblioteca de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.  Hoy es lunes a las 3:48 de la tarde…allá en Puerto Rico deben ser las 10:48 de la mañana, deben estar levantándose de esos jangueos degenerados de domingo con lunes feriado… 

Bueno, ya cogí mi primera clase, Opinión Pública.  A las 5:30 de la tarde me toca Empresa Informativa, las dos que tengo hoy.  La primera clase fue muy buena, aunque el tema no es el más divertido de todos, la profesora es muy chévere, se ve bien pro-estudiantes.  La clase va a ser dinámica, con mucho trabajo en grupo.  Ya los puertorros nos unimos, Jorge, Carlitos , Yadira y yo somos un grupo, El Gran Combo de Puerto Rico jaja.   

Pero olviden las clases…este fin de semana que acaba de terminar fue nuestro primer viaje fuera de Sevilla, al Carnaval de Cádiz.  Nos fuimos todos los puertorros, cogimos el tren que salía de Sevilla el sábado a las 1:55 de la tarde.  Llegamos a Cádiz, que en verdad es bien parecida a Sevilla y a San Juan, donde fuimos a comer y caminar. 

Ya en el tren había empezado la demencia, con gente bebiendo y jodiendo.  En la ciudad seguía la joda, todo el mundo disfrazado y bebiendo desde temprano.   

¿Qué les puedo contar?  No se ni por donde empezar.  Imagínense las Fiestas de la Calle San Sebastián, pero todo el mundo disfrazado y todos con un litro de ron en la mano.  Ahí lo tienen.  En las barras te vendían las botellas completas, y te daban los vasos de shot, todo por un precio módico de entre 5-10 euros, depende la botella.  La de nosotros costó seis, y aunque sabía a demonio, hizo su trabajo (pregúntenle a Jorge).   

En verdad la pasamos brutal, lo bueno de ese festival es que como todo el mundo está disfrazado, pues puedes ir a dónde cualquiera, pedirle una foto, y montar conversación.  ¿Qué más tiene distinto a las Fiestas de la Calle?  Los españoles dementes empiezan a tirar petardos y fuegos artificiales desde la plaza jeje.  Entonces después ves como tíos vestidos de vacas se empiezan a trepar por andamios de construcción y a bailar.  En verdad la vigilancia de la policía es mínima, si vi cinco policías fue mucho, y para colmo no eran de verdad, sino que gente disfrazada.  Tal vez se debe a que por lo menos en Sevilla, solo hubo alrededor de 70 asesinatos el año pasado entero.  En Puerto Rico eso se cumple en una semana jajaja. 

Pero se pasa brutal, en verdad que es otro nivel…unos disfraces bien originales.  Había uno vestido de cama, estaba uno de princesa acompañado por sus caballeros, y grupos grandes vestidos todos iguales.  Había unas muchachas vestidas de Minnie Mouse, y eran como 20.  En verdad hay que verlo, porque son muchas cosas que se me quedan que daría todo porque lo vieran.  

Como a las 11 bajamos de nuevo a la estación del tren, a coger un descanso allí.  Los trenes seguían llegando, repletos de gente de España y otros países.  Era impresionante escuchar el sonido del tren llegar, el alboroto de gente cantando, sin paciencia por llegar al carnaval.  Hasta brincaban las vías del tren para llegar a la ciudad.   

Más tarde volvimos a subir, a cantar y a bailar con la muchedumbre.  Estuvimos hasta las 5 de la madrugada, y cogimos el tren de vuelta a Sevilla a las 5:30am.  En el tren viví una experiencia inolvidable.  Nuestro vagón iba lleno de jóvenes, algunos borrachos, otros dormidos, otros conversando…nosotros subimos temprano así que teníamos asiento, pero la mayoría estaban todos tirados en el piso, o hasta durmiendo en el compartimiento de las maletas.  Miraba a mis lados, y veía jóvenes de todos los países de Europa tirados uno encima de los otros, después de ese degenere, y ahí me di cuenta que esos minutos que estaba viviendo no se iban a repetir el resto de mi vida.  Uno solamente es joven por una sola vez, y estoy en mi último año de bachillerato.  Me recosté de mi asiento, sonreí, y le dí gracias a Dios por esta experiencia inolvidable que me estaba dando. 

 

 

 

Carnaval de Cádiz

 

Gente cruzando vias

(ver otras fotos en facebook.com)

Una semana

(Lo escribí el pasado sábado)

Ahora mismo son las 12:50 de la madrugada del sábado, 17 de febrero.  Me encuentro en el piso de Valerie, ya que nuestras noches en el Hotel Londres terminaron, y no tenían más noches para rentarnos. 

Sin embargo, nos trataron súper bien en el Hotel Londres.  El hotel era corrido por dos señores mayores, que siempre estaban pendientes a todos.  Había alguien en la recepción las 24 horas.  En verdad a veces me daba pena, porque nosotros llegábamos a las 3, 4 o 5 de la mañana, y el pobre Don Juan allí estaba viendo televisión esperando a que nosotros llegáramos, debido a que ellos siempre se quedaban con la llave al nosotros salir.  Y en vez de estar molesto, nos recibía con una sonrisa y nos preguntaba sobre nuestra noche.   

En verdad me fascino mi semana viviendo en el Centro de Sevilla, ya que esa es la parte histórica de la ciudad.  Es como el Viejo San Juan, pero mucho más grande.  Las calles están llenas de vida, de gente caminando, gente tocando instrumentos, bien pintoresco.   

Hoy pues nos despedimos de Don Juan, que nos pidió que si lo veíamos por ahí lo saludáramos ya que lo más probable el no se iba acordar.  Cuando fuimos a desayunar a nuestro sitio predilecto, Picatoste, una de las meseras nos preguntó de donde éramos.  Cuando le dijimos Puerto Rico, se alegró y nos contó que era de Perú, y rápido la que estaba a su lado dijo que era de Ecuador.  Cuando nos fuimos, nos dio un efusivo saludo, mostrando que la hermandad latina llega a cualquier lado. 

Luego de pasar el día en la Facultad de Comunicación buscando los horarios de las clases, fui con Carlitos a separar una habitación en el albergue estudiantil de Sevilla, para quedarnos allí en lo que nos preparan nuestro piso.  Fuimos, separamos rápido, asi que tenemos cama esos días.  Espero que sea otra tremenda experiencia, ya que tres de las puertorriqueñas, Viola, Viviana y Marita, estuvieron allí y les gustó mucho.  Espero poder conocer más jóvenes de otros países. 

Después de separar el albergue, fui con Carlitos a comer unos bocadillos y tapas a un sitio cerca del albergue.  Ahí le comentaba a Carlitos que la comida en España, por lo menos fuera de casa, es mucho mejor que en Puerto Rico.  En ese sitio, te vendían los bocadillos (pequeños sándwiches) a un solo euro, y las tapas a 2.50.  Yo me comí un bocadillo de atún con papas, unas tapas de calamares fritos con lechuga y una coca cola por menos de 5 euros, no me acuerdo ahora bien a cuanto fue.  Sin embargo, tu vas a una panadería, y te cobran 7-8 dólares por un sándwich de atún con refresco.  Por eso es que las personas en Puerto Rico dependen tanto del fase food.  Allí, una vez más, salió a relucir la amabilidad de los sevillanos, cuando el mesero se puso a conversar con nosotros, de donde éramos y donde estudiamos, y de hecho, Carlitos le pidió pan y él se lo dio gratis.  Nos dijo que tenía una amiga que estudiaba periodismo, y que se volvíamos a pasar por allí y ella estaba, nos la iba a presentar.   

Bueno, luego fuimos a visitar a otra de las muchachas, Yadira y su prima, al piso de ellas donde nos cocinaron.  La comida estaba muy buena, y siempre viene comer arroz con habichuelas.  Una vez más, nos perdimos y corrimos como locos por las calles, pero es parte de la experiencia. 

Y pues nada, aquí estoy en la sala de Valerie, en verdad le agradezco a ella y a Ishaa el favor que nos hicieron de dejarnos dormir aquí esta noche, con apenas una semana de conocernos.  Jorge anda cantando con los de la Tuna de la Facultad de Derecho, ya veremos cuando y como llega.  Mientras, llamismo nos acostaremos para mañana levantarnos e irnos al Carnaval de Cádiz.  Las muchachas están buscando información porque en verdad no sabemos de qué es, pero sí sabemos que es de los mejores festivales de España en el año.  Así que ya les contaré.  Bueno, saludos desde el barrio La Macarena aquí en Sevilla, ya me está entrando el sueño y creo que no voy a dormir en el fin de semana.  Que mal me va.  ¡Olé!