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Una experiencia que no se olvida

Luego de dos meses y cinco días de llegar a Puerto Rico, todavía me dan estos lapsos de tiempo que me veo caminando por las calles de Sevilla.

Me pasa, porque la experiencia de vivir en España, y específicamente en Sevilla, fue una que me ayudó a crecer como persona, y cambiar la perspectiva sobre muchos aspectos de la vida.

Me veo más capaz de enfrentarme a cualquier situación, ya que seis meses viviendo en otro continente te afrenta a muchas situaciones por las cuales no pasarías normalmente en tu hogar.

Por esa razón, si eres un estudiante universitario que está pensando en hacer intercambio, te exhorto a que lo hagas.  Es una experiencia única y enriquecedora, que te va a convertir en una nueva persona, como me hizo a mí.

No lo pienses dos veces.  Si tienes alguna duda o pregunta, no dudes en escribirme a estebanpagan@gmail.com

Deja vú en aviones

En este  blog he recalcado varias veces sobre las similitudes entre los puertorriqueños y los españoles del sur de España, en mi caso, pues los sevillanos. 

Lo que viví en dos vuelos este fin de semana me dejó atónito, yo estaba hasta que me reía sólo en los aviones. El primer hecho ocurrió el viernes a las 9:00 de la tarde hora española, en el vuelo de Vueling Airlines con destino a París desde Sevilla. Ya visité París a principios de junio, pero ese vuelo salió de Madrid.  Esta vez, me dirigía hacia Ámsterdam, pero haciendo escala en París, donde me iba a encontrar con mis amistades. 

Lo que sucede es que una vez sale el avión, ya tu sabes del tipo de personas con quienes viajas, por el acento.  El avión iba repleto de sevillanos.  Y fue ahí cuando vi algo que no veo desde Puerto Rico.  Las personas empezaron a sacar sándwiches, y Dios mío, hasta cervezas de las mochilas para tomar en el avión. Y se decían, “mira, ¿de qué quieres tu bocadillo?  Hay de jamón”.  Y otro decía “Me daría una cerveza ahora”.  Y allí estaba su amiga sacándole una cerveza de la cartera.  Me recordó a la guagua aérea.  No pude evitar soltar una sonrisa. 

Entonces llegó mi vuelo de regreso, de Ámsterdam a Sevilla.  Llegué temprano y me coloqué en la fila para hacer el “check in”.  Había tremenda fila, ya que el personal de Clickair Airlines estaban medios atrasados.  La cosa es que atrás de mí habían dos familias sevillanas.  Como la fila estaba super larga, justamente al lado de mi se colocó una señora con dos muchachos, pendiente para colarse todos.  El padre de la familia la vió, y empezó a decir “Al frente de mí no se cuela”. 

Entonces, en una le hizo un “click” con los dedos, y le dijo “La cola es allá”, señalando hacia el final de la fila.  Entonces la señora, de cómo unos 50 años, le respondió molesta “eso se le hace a los perros”, refiriéndose al gesto de los dedos.  El señor dijo que lo perdonara, y no le habló más.  Siguió insistiendo en que al frente de él, no se iba a colar.  Me sentí en una oficina gubernamental del gobierno. 

Entonces, la gota que colmó la copa.  Sabes que un vuelo va lleno de sevillanos cuando hay alboroto en el avión, y siempre se escucha gente hablando.  El avión iba haciendo su descenso a Sevilla, y se notaba la felicidad entre todos, yo me incluía.  Y cuando el avión aterrizó…¡la mitad de la gente aplaudió!  ¡Aplaudieron cuando el avión aterrizó en Sevilla!  ¡Y dicen que eso sólo lo hacen los puertorriqueños!  Me sentí como en un American Airlines de Orlando a San Juan.  Otra vez más, no pude evitar reírme. 

Rápido pensé que tenía que compartirlo con ustedes.  Para que vean de dónde sacamos nuestras manías. 

A 47 días de la realidad

El primer post de este blog fue cuando estaba a 50 días de montarme en el avión que me llevaría a Europa por primera vez, y empezar lo que sería la mejor experiencia de mi vida. 

Pues hoy les escribo, a 47 días de regresar a Puerto Rico.  He pasado un total de 147 días en Europa, separado de lo que he conocido por toda mi vida, y aparte de mi familia y amistades.  A todos los he aprendido a apreciar por lo que verdaderamente han significado para mí durante mi vida. 

España me ha recibido con los brazos abiertos, y les puedo decir que soy una persona cambiada.  He aprendido a hacer todo por mi cuenta, y la toma de decisiones y cosas que he vivido me han dado una madurez increíble.  He visto cosas que me han hecho crecer como persona, y poder experimentar otra cultura y otra manera de vivir, distinta a la de nosotros, me ha abierto los ojos, y me ha enseñado que hay otras cosas más allá de San Juan o los Estados Unidos. 

Y qué les puedo decir de Sevilla…esta ciudad me ha capturado, me ha enamorado y sinceramente les puedo decir que me siento en casa.  Sevilla es una mezcla de ciudad pequeña tratando de ser ciudad grande, pero es que sus raíces y tradiciones son muy fuertes para dejarlas ir.  Todavía guarda todo el esplendor de la ciudad que fue en la era de la conquista de América, basta con caminar frente a la Torre del Oro frente al Guadalquivir, caminar por las calles del centro o de Triana y escuchar alguien tocando guitarra en la calle, caminar por el Barrio Santa Cruz de noche y caer frente a la Giralda totalmente iluminada, o simplemente sentarte en la orilla del Guadalquivir, del lado de la Betis, y admirar la belleza de la Torre del Oro y la Giralda iluminadas de noche. Esas experiencias y sentimientos son únicos de Sevilla, y no se repiten en ninguna otra parte del mundo. 

He vivido una vida de fantasía.  Estoy agradecido por todas las amistades nuevas que he hecho.  Los puertorriqueños que estamos aquí hemos hecho una amistad bien bonita, la cual espero se mantenga en la Isla.  Hemos sobrevivido juntos en Europa, y sé que ninguno de nosotros olvidará eso.  Si uno(a) de ustedes está leyendo esto, gracias. 

Son cosas que tendré que aprender a vivir sin ellas, porque en cuatro meses y medio se han convertido en cosas mías que atesoraré por el resto de mi vida.  Se que en algún momento regresaré, no se que me guarda el destino, pero ya volveré a las calles sevillanas. 

Entonces tenemos el estilo de vida español…ese estilo de vida que le permite a los ancianos caminar por las calles un miércoles a las 1:00 de la mañana como si nada…ese estilo de vida que te permite irte a comer tapas a media noche aunque al otro día tengas trabajo.  Esto es así porque en España se disfrutan la vida, se viven el hoy, trabajan para vivir, no al revés. 

Pero la realidad es que soy puertorriqueño, y mi patria está en Puerto Rico.  Amo a Puerto Rico y estoy loco por volver, pero claro, como todo país, al igual que España, tiene sus defectos y ventajas.  Ya volveré a las arenas blancas de Culebra, a las calles del Viejo San Juan, y al calor de mi hogar.  No obstante, ahí siempre estarán los recuerdos de mis seis meses en Sevilla. 

Aún faltan 47 días en el Viejo Mundo.  Ahora mismo estoy estudiando para finales, y decidí sacar un poco de tiempo para este blog que he tenido abandonado por situaciones fuera de mi alcance, como falta de conexión a Internet.  47 días es mucho tiempo, pero ya se empieza a sentir el final cuando tienes que cuadrar todo el viaje de vuelta. 

El 30 de junio acabo los finales, y empieza mi último mes.  Tengo en agenda un viaje a Ámsterdam y otro a Italia, y luego regresaré a Sevilla el 26 de julio para contar los días hasta el 8 de agosto.     Regreso a la realidad laboral de Puerto Rico, a hacer trámites para mi maestría…de vuelta a la realidad.  Pero esta experiencia me ha dado una capacidad increíble de madurez, y de tener la mentalidad abierta.  Por que he vivido unos meses que me han hecho crecer más de los 5’7 que mido, aunque yo sea el único que lo note.

Cosas de por acá

Escrito el miércoles 30 de mayo de 2007. 

Primero que nada, les quiero pedir disculpas a todos aquellos que han estado pendientes a este blog para seguir mi experiencia de intercambio en Sevilla.  Resulta ser que la conexión wireless 24 horas de la Facultad de Empresariales de la cual dependía ha sido cortada, asi que me veo desconectado del mundo cibernético.  Además de que todavía estamos esperando para que nos instalen el Internet en el apartamento. 

Así las cosas, solo me puedo conectar en mi facultad y desde una computadora que no es la mía. Pero la razón primordial es que estas semanas han sido intensas.  Muchas experiencias buenas, tratando de vivir Sevilla al máximo.  Una de las más memorables que recordaré por el resto de mi vida es que el pasado 16 de mayo el Sevilla Fútbol Club ganó su segundo campeonato europeo corrido, cuando se proclamaron campeones de la Copa de la United European Football Association (UEFA).  La ciudad explotó en júbilo y allí estaba yo para celebrarlo. 

Desde que llegué a Sevilla le he cogido un cariño al equipo, y se engrandeció cuando me mudé a Nervión, barrio hogar del Sevilla FC.  Todos los días camino frente al estadio Ramón Sánchez Pizjuán camino a la parada de bus.  Y aquí estoy, viviendo una temporada histórica del Sevilla FC, año en el cual en mi presencia se han coronado campeones de la UEFA por segundo año corrido, están clasificados para la final de la Copa del Rey el 23 de junio ante Getafe, y están a dos puntos del campeonato de Liga española.  Estadísticamente, son el mejor equipo de Europa.  La experiencia de mi vida para un fanático del deporte como yo. 

Durante estas semanas he recibido varias visitas de amistades viejas y nuevas a Sevilla, y orgullosamente les enseño mi hogar temporero como si fuera el hogar de mi vida.  Todos salen encantados con la ciudad. Y este fin de semana pasado, llegó mi hermano Luis con su amigo Thomás para visitarme por diez días.  En verdad ha sido tremenda experiencia para nosotros, y sé que el se lo está disfrutando.  De viernes a sábado estuvimos en Madrid, y luego me los traje para Sevilla.  Han visto toda la ciudad, y hasta estuvieron presentes en el partido el domingo en el cual Sevilla FC derrotó a Real Zaragoza 3-1. Mañana vamos para Málaga a pasar el día, para que vayan a la playa y al Castillo de Gibralfaro. 

El jueves, volamos a París hasta el lunes, y el miércoles se regresan a San Juan.  Tremendos diez días. Bueno, lo más probable cuando publique esto ya habré regresado de París, pero es que estoy aprovechando estos minutitos para escribirles a ustedes.  Quiero que sepan que estoy de maravilla, Sevilla cada vez me gusta más, y ya estoy tratando de ingeniar una manera para venirme a vivir a Sevilla en algún momento de mi vida.  Ya veremos que trae la marea. 

Ah, y regreso el 8 de agosto a San Juan.

Málaga

Siempre me dijeron que tratara de evitar viajar solo, ya que pues en continente extraño, es mejor irse a la segura.  Pero dada las circunstancias, no tuve más remedio.  Mis dos compañeros de piso querían irse a Málaga el jueves por la mañana, yo tenía clases ese día.  Así las cosas, hicimos nuestros planes apartes.  Yo tenía que estar en Málaga dos días, asi que separé en el hostal Picasso’s Corner de viernes para sábado. 

Me embarqué en mi primer viaje sólo.  Mis primeras impresiones de Málaga fueron fascinantes, la playa, los puertos y la vida playera que parecía dar la ciudad.   

Al igual que en el resto de Andalucía, Málaga estaba preñada de turistas este pasado fin de semana.  Llegué al hostal, donde me atendieron con tremenda amabilidad y me llevaron a mi cuarto.  Habían cinco camas más, pero vacías aún, asi que no conocía quienes dormirían conmigo.   

Dejé mis maletas en el hostal, y me dirigí a la playa.  Un poco de sol en la playa no venía mal…no es mi Puerto Rico, pero a falta de pan, galleta.  La playa que fui, Malagueta, era muy bonita y el agua te llamaba a que te sumergieras.  Pero por alguna razón, nadie estaba en el agua.  No tardé mucho en descubrir la razón: tras que el agua estaba fría, el fondo era de piedras.  Caminar y nadar era casi imposible.  Frustrado y con las ganas de coger un chapuzón, me dirigí una vez más a la arena para terminar de darme un poco de color. 

Después de varias horas en el caliente sol malagueño, me dirigí de vuelta al hostal.  Cuando entré al cuarto, allí estaban mis compañeros de cuarto: dos muchachas estadounidenses y tres muchachas francesas.  Las americanas eran las únicas que hablaban entre sí, asi que me metí en la conversación y les pregunté de donde eran.  Así empezamos lo que se transformó en una bonita amistad durante los dos días que estuvimos en Málaga.  Y para que vean lo pequeño que es el mundo, también están de intercambio en Sevilla, lo que nos hizo aún más apegados.   

Así que allí estaba yo la noche del viernes en Málaga, el único puertorriqueño jugando a las cartas en la barra del Picassos Corner, acompañado por estadounidenses, australianos, alemanes, entre muchos otros.  Orgullosamente me presentaba como “Esteban, Puerto Rico”.  Todos se emocionaban al tener un caribeño entre ellos.  Esa noche internacional ha sido de las mejores experiencias del intercambio.  El hostal provee un gran ambiente para camarería, hasta se nos hizo difícil salir a la calle de lo bien que lo estábamos pasando.  Para todos los que vayan algún día a Málaga, Picassos Corner es el hostal a ir.  Además del gran ambiente del hostal, que es manejado por gente joven, la localización es perfecta, ya que está a 30 segundos de la Plaza de la Merced, lugar predilecto para la vida nocturna.  Allí también me enteré que Picassos Corner fue votado por los “backpackers” como el mejor hostal de España, y el segundo en toda Europa.  Luego del torneo de cartas, nos fuimos a la calle, donde se nos unieron mis dos compañeros de piso.  Tremenda noche, de las mejores del intercambio.   

Luego de una larga noche, nos levantamos el sábado y fui con mis dos amigas estadounidenses al Museo de Picasso.  Sinceramente, me gustó mucho más el que vi en Barcelona, ya que este de Málaga no tenía sus piezas más importantes, sino que algunas de su comienzo.  Como quiera, no todos los días se tiene la oportunidad de ver pinturas de Pablo Picasso… 

Mis nuevas amigas regresaban a las 3:00 de la tarde a Sevilla, y yo a las 6:00.  Asi que luego que ellas se fueron, me dirigí al Castillo de Gibralfaro.  Hay que subir, y subir…una montaña que me hizo sudar como nunca.  El castillo se encuentra en los topes de Málaga.  Desde allí, tuve una vista que nunca olvidaré.  Me sentí de vuelta en los tiempos medievales, mirando desde un castillo la entera ciudad de Málaga y el océano.  Tremenda experiencia. 

Después, de vuelta a Sevilla.  Sin duda, Málaga ha sido el viaje que más he disfrutado.  La ciudad es bien bonita y la playa resuelve, pero la experiencia de compartir con mucha gente de distintos países hizo este viaje especial.  Ojalá pueda seguir teniendo experiencias así.

Feria de Sevilla

Poco había escuchado de la Feria de Sevilla antes que llegara a esta ciudad.  Según se acercaba la última semana de abril, más aprendía yo sobre este evento. 

Muchas personas me aconsejaron.  Unos me decían que la feria no era la gran cosa, porque se tenía que conocer muchos sevillanos para poder así entrar a las casetas.  Otros me decían que debía ir en la semana y no en el viernes, sábado o domingo, porque allí era que se llenaba la ciudad de turistas y la experiencia no era la misma.  Escuché a todos, y esa misma noche que llegué del norte de España, me fui a visitar la Feria.   

Estuve en el ella miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.  Durante esta semana, es que la personalidad de los sevillanos sale a relucir en todo su esplendor.  La Feria consta de un terreno donde se ubican cientos de casetas, dentro de las cuales los sevillanos bailan, comen y beben desde las 2:00 de la tarde hasta la 6:00 de la mañana.  Pero claro, no todo el mundo puede entrar a todas las casetas, ya que casi el 95% son privadas, pertenecientes a familias, empresas, grupos, hermandades, entre otros.  Los que son nuevos para la ciudad, pues tienen la opción de entrar a las varias casetas públicas ofrecidas por el ayuntamiento y partidos políticos.  Claro, el ambiente no es el mismo, pero resuelve. 

Durante esta semana recibí la segunda visita de un grupo grande de puertorriqueños a mi apartamento, más de 12 personas se quedaron en mi piso durante esos días.  Pero claro, donde hay mucho boricua siempre se pasa bien.  Tuvimos la suerte de que una de las muchachas tenía una amistad en Sevilla, y ella tenía caseta.  Así la noche del jueves la pasamos dentro de una caseta privada.   

Ya la noche del viernes se empezaba a notar la diferencia entre las noches de semana y la de los fines de semana.  La feria estaba más llena, y se notaba la presencia de mucho extranjero.  Y es que resulta que en el fin de semana de Feria, son muchos los sevillanos que aprovechan a viajar e irse de la ciudad, huyéndole a la invasión de extranjeros que llena la Feria.  La presencia de gente fuera de Sevilla podría haber llevado a más problemas y peleas, pero noté cierta tranquilidad.  Y los noticieros locales confirmaron mi pensamiento cuando dijeron que hubo una rebaja en accidentes.   

Pero díganme ustedes, ¿Qué mejor que comer, bailar y beber?  El ambiente es uno festivo todo el tiempo, gente en las calles bailando, las mujeres con sus trajes de sevillana se veían todas preciosas…en verdad era como dar un viaje al tiempo y estar en Sevilla hace 100 años.  Durante el día, las calles estaban llenas de carrozas, caballos, música por todos lados…y exactamente eso fue lo también me recomendaron: visita la Feria durante el día porque es distinto.   

Aparte de las casetas, también estaba el área para las machinas o como dirían acá, Parque de Atracciones.  Si han ido a la Feria 2000 en el estacionamiento del Hiram Bithorn en San Juan, pues tienen una idea.  ¡Hasta la música era la misma!  Don Omar, Tego Calderón, entre otros, era lo que sonaba en todas las bocinas de las machinas.  Me sentí de nuevo en el Bithorn.  ¡Hasta donde ha llegado el reggaeton de Puerto Rico!  

Si alguna vez visitan la Feria de Sevilla, les recomiendo que vean todos sus aspectos: durante el día, durante la noche, y los fines de semana.  Cada periodo de tiempo tiene su peculiaridad.   

Bueno, se acabó la Feria y ahora reina la tranquilidad en Sevilla.  Será hasta mañana jueves, porque el Sevilla FC juega en las semifinales de la UEFA.  Si ganan, la ciudad se volverá a volcar, ¡y allí estaré yo para celebrarlo!

Universidad de Navarra

El lunes a las 11:00 de la noche, tomamos un bus desde Barcelona con destino a Pamplona, donde Carlos quería visitar la Universidad de Navarra, considerada la mejor de periodismo en España.  Salimos tarde de Barcelona, para así viajar de noche y ahorrarnos una noche de hostal. 

Nuestra llegada a Pamplona fue a las 5:00 de la mañana, donde nos recibió una estación de bus cerrada.  Sin remedio alguno, tuvimos que esperar afuera en el frío hasta las 7:00 de la mañana para que abrieran la estación, y así poder dejar allí todas nuestras maletas.  

Una vez resolvimos eso, empezamos a caminar la ciudad.  Lamentablemente, dada la hora, pues las calles aún permanecían vacías y la mayoría de los establecimientos vacíos.  Luego de preguntar, pues pudimos dar con un bus que llevaba a la Universidad.  En varios minutos ya estábamos en el recinto. 

¡Impresionante!  Eso es lo que puedo decir sobre la Universidad de Navarra.  Un campus hermoso, en el cual a diferencia de otras universidades españolas, todas sus facultades están en un mismo campus en las afueras de la ciudad.  El primer choque con la modernidad de esta universidad fue al tratar de entrar a la Facultad de Comunicación, ya que el acceso solo es dado a estudiantes con el carnet, quienes lo colocan en un “scanner” y se les abren los brazos mecánicos para entrar.   

Carlos habló con el guardia de seguridad, y nos dejó entrar a la secretaría.  Allí nos recibieron, nos dieron información de la Facultad, y nos recomendaron que visitaramos un edificio y que buscáramos al director de doctorado de la Facultad de Comunicación.   

Fuimos a donde nos indicaron, y allí nos recibió un profesor que nos dio un tour por el edificio del rectorado.  Y cuando le dijimos que éramos de Puerto Rico, más encantado quedó.  Resulta ser que estudió con Milagros Acevedo, catedrática de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico.  Carlos, Jorge y yo hemos tomado clase con ella, así que rápido nos invitó a un café para seguir hablando sobre la universidad.  De repente me sentí bien intelectual, dándome un café con un profesor de la mejor universidad de periodismo de España y hablando sobre la educación universitaria en Europa y América.  Eso no se da todos los días. 

Luego, nos presentó una muchacha que trabajaba en Relaciones Internacionales, quien nos enseñó más de la universidad, y nos hizo cita con la directora de maestría de la Facultad de Comunicación.  Muy amablemente nos recibió en su oficina, donde nos explicó los dos programas de maestría y todos sus detalles.  Me gustó mucho el programa de Empresa Informativa, donde se prepara al estudiante para dirigir un medio.   

Después de esa reunión, nos llevaron de nuevo a la Facultad de Comunicación para que nos mostraran todas las facilidades.  Creo que ese edificio tenía mas facilidades que varios medios en Puerto Rico.  Proviniendo de una escuela de comunicación pequeña como lo de la de la UPR, pude ver por qué Navarra tiene la mejor facultad de periodismo. Múltiples estudio de grabación de radio, de televisión, cámaras por todos lados…De hecho, en la misma facultad están trabajando en una película de animación hecha a computadora, parecida a Cars, que saldrá pronto en DVD. 

Cuando terminamos el tour, nos recibió el director de doctorado de la Facultad de Comunicación.  Muy amablemente nos explicó el programa, en lo que consistía, el proceso para entrar, y respondió todas nuestras preguntas.    

Salimos encantados con la Universidad de Navarra.  Hasta una bolsa de regalitos nos dieron.  Una pena que andábamos con la misma ropa del día anterior (por el viaje claro)… 

Pero creo que dejamos muy buena impresión, dado la manera que nos trataron.   

Salimos de Pamplona a las 3:30 de la tarde, con destino a Madrid.  Llegamos a Madrid a las 9:15 de la noche, para montarnos en el metro y cruzar la ciudad, ya que teníamos que coger el bus en la Estación Sur para ir a Sevilla.  A todas estas, no teníamos boleto seguro, así que estaba rezando para que quedara espacio en el bus de las 10:00 de la noche hacia Sevilla.  Lo menos que quería hacer era pasar otra noche fuera de casa.   

Gracias a Dios, conseguimos espacio en el bus de las 10:00 de la noche a Sevilla.  Finalmente, llegamos a nuestra ciudad a las 4:00 de la madrugada del miércoles.  Pero no era para descansar, porque Sevilla estaba en feria… 

Ruta: 

Sevilla-Barcelona (Con parada en Albacete y Valencia): 17 horas 

Barcelona-Pamplona: 6 horas 

Pamplona-Madrid: 5 horas 

Madrid-Sevilla: 6 horas 

Total de horas viajadas por España: 34 horas